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sábado, 9 de febrero de 2013

A vueltas con la ilusión.

En mi última entrada en el blog hablaba de la ilusión y el entusiasmo como motores de cambio, avance y transformación de nuestras organizaciones.

Hoy dejo esta entrevista a Ignacio Eyries, Director General de CASER, en la que además enlaza la ilusión con los valores de la organización. A menudo olvidamos que nuestros valores rigen nuestros actos. Son el faro al que miramos cuando no encontramos el puerto.

Todas las personas se rigen por este principio. Los valores que hemos adquirido en nuestro recorrido (sobre todo en nuestra infancia) son los que están detrás de nuestros actos. La incongruencia e incoherencia surgen cuando nuestros actos no están en consonancia con nuestros valores.

No viene nada mal que de vez en cuando reconozcamos cuáles son nuestros valores y cómo de consecuentes somos en nuestro día a día. Como se entrelazan nuestros actos y nuestros valores. Quizá podamos ver que hemos encontrado nuevos valores que hemos integrado en nuestras vidas o, quizá podamos ver cómo mantenemos en el tiempo aquello que creemos importante desde hace muchísimos años.

Las organizaciones también están regidas por valores, suelen ser aquellos que los fundadores establecieron en el momento de la creación de las mismas. Estos valores deberían ser conocidos por todos los miembros de la organización puesto, que como ya he dicho antes, son el faro que les guiará en su desempeño. Cuando las actuaciones de los miembros de una organización no van de la mano de los valores que se defienden aparecen el sufrimiento, el resentimiento y la resignación (y en muchos casos una mala praxis). Desde aquí es imposible poder acceder al entusiasmo.

No hay nada más ilusionante que conocer el sentido de lo que hacemos y esto lo hayamos en los valores que guían nuestra actuación.

Os dejo el enlace de la entrevista en el canal CEO de APD, por cierto, muy recomendable.

Un saludo y hasta la próxima.

viernes, 1 de febrero de 2013

Entusiasmo e ilusión.

En alguna otra entrada he hablado de lo importante que es crear entornos de trabajo sanos, libres de miedo para permitir el desarrollo de la innovación y la creatividad. Pero en esta ocasión quiero centrarme en la importancia de generar entusiasmo e ilusión en nuestros equipos.

No pasamos momentos que sean fáciles, a nuestro alrededor muchas organizaciones han tenido que cerrar después de muchos años de trabajo, vemos a familiares y a amigos en la necesidad de reinventarse y los datos económicos, noticias sobre deshaucios, corrupción... no ayudan a mantener una actitud entusiasta. Pero es ahora cuando más necesitamos insuflar entusiasmo e ilusión por aquello en lo que creemos y hacemos.

En muchas organizaciones los responsables tienden a ser pesimistas y tienen miedo de tomar decisiones y por cuestiones económicas mantienen estructuras de personal o procedimientos que producen más pérdida a la organización. Sin embargo otras muchos líderes mantienen muy altas sus cotas de entrega y trabajo porque creen en lo que hacen y a pesar de los momentos difíciles a los que se enfrentan, están sacando adelante sus proyectos fruto de esa actitud optimista, entusiasta e ilusionante que decidieron tener en su momento.

Estas personas han sabido transformar la queja, el conformismo y la resignación en propuestas, actividad y rebeldía para forjar equipos eficientes y altamente cohesionados. En esta conformación de equipos y organizaciones tiene mucho que ver la misión y la visión de la organización así como la brújula marcada por sus líderes pero también el entusiasmo e ilusión de estos.

Porque, no nos engañemos, un equipo ilusionado y entusiasta es un equipo poderoso, innovador, es tractor de otros equipos, creativo, ve oportunidades en momentos difíciles y, sobre todo, se convierte en el que el líder se reconforta en todo momento.

Si decidiste tener una actitud positiva, de ilusión y entusiasmo a pesar de la que cae, enhorabuena. Si no es así, enhorabuena porque tienes la oportunidad de cambiar y reinventarte en un persona con ilusión.